Discurso del Presidente de FACE PDF Imprimir Correo electrónico

Acto de Apertura: Discurso del Presidente de FACE. Cr. Marcelo Oscar Gallo,

Buenos días. Estamos muy felices por ser recibidos en la tierra colorada, el hogar de Andrés Guacurarí, Andresito, luchador inclaudicable por la libertad de este suelo, a las órdenes de José Gervasio Artigas, quien lo adoptó como su hijo. Andresito dio su vida por la causa de la libertad de su pueblo, que lo recuerda como el paladín de la estirpe guaraní. Nuestro homenaje a este héroe de la independencia.

Estamos en una región que es un ejemplo de integración solidaria, con su gran crisol de razas, con orígenes socio-económicos diversos…

Misiones, es una de las provincias con mayor número de cooperativas, su historia, su presente y su promisorio futuro revelan que el cooperativismo es una gran herramienta para potenciar las posibilidades de desarrollo económico y social, neutralizar posturas divergentes y encontrar consensos que hagan posible el crecimiento de todos.

Para FACE estos encuentros no tienen sólo el carácter de evento social. De estos debates nos nutrimos para trazar las políticas federativas en forma democrática, para fortalecer nuestra trama humana y enriquecer el ideario que guía a la federación desde 1939.

El marco que nos ofrece la bella ciudad de Posadas es el ideal para que trabajemos estas dos jornadas. Nuestra meta es socializar los aportes que se vuelcan en las conclusiones de las ponencias, posters y talleres que se presentan, estimular el debate, tratar de extraer la esencia de cada uno de los conceptos y tomarlos como propios para aplicarlos en la federación y en las cooperativas.

Creemos en el debate, que no debe asustar ni preocupar. Solo atemoriza a los que están acostumbrados a decisiones unilaterales. Los cooperativistas, y en FACE lo entendemos de esta manera, ejercemos la democracia en la gestión cotidiana.

Son muchos los desafíos que tenemos por delante. La educación y capacitación, es sin dudas, uno de los principales. Estamos convencidos de que debemos preparar a los actuales y futuros dirigentes, capacitarlos para tomar decisiones, dotarlos de las herramientas básicas para gestionar en forma eficiente las empresas cooperativas. Es nuestro propósito crear más conciencia acerca dela importancia de la educación y formación, con actividades que incluyan como concepto fundamental la filosofía cooperativa, que debe estar presente primordialmente, en los dirigentes, los empleados y los profesionales que trabajan en nuestras entidades.

También debemos profundizar en la idea del acto cooperativo, un concepto estratégico que nos diferencia de las empresas comerciales. Porque en nuestras entidades  los consumidores usamos el servicio que necesitamos y que nosotros mismos hemos organizado junto con otros pares y lo gestionamos en forma colectiva y autónoma. Eso es una ventaja comparativa y no una carga, y así debería ser entendido por cada integrante de la cooperativa.

Nuestros programas de capacitación hacen hincapié tanto en los valores y principios de nuestro movimiento, como en la formación técnica de los cuadros dirigenciales y profesionales.

Somos un sector diferente, que reúne en una misma entidad, a una empresa que actúa en el terreno de la economía, y por ello debe manejar parámetros de eficiencia en la gestión para optimizar los recursos y los resultados de la operatoria, y a una organización de carácter social que no agota sus objetivos en la mera satisfacción de la producción o el servicio que le dio origen.

Tenemos que incluir en nuestro discurso y accionar cotidiano el concepto de empresa cooperativa, que a nuestro movimiento le llevó un siglo y medio aceptar. Recién en 1995 la Alianza Cooperativa Internacional incorporó este término a la definición de cooperativa. ¿Vamos a dejar pasar la misma cantidad de tiempo para reaccionar?
Necesitamos formar empresarios cooperativos, que no sólo sean capaces de hacer discursos floridos y principistas, sino también de conducir las cooperativas con eficiencia.
Con ese mismo criterio, la educación y capacitación de nuestros dirigentes y asociados permitirá evitar cierta confusión de roles que a veces se produce dentro de nuestras organizaciones. Confundimos el rol de una entidad de la economía social, con la función que debe cumplir el Estado. Que seamos dueños de nuestras empresas no significa que sólo poseemos derechos, sino también obligaciones que como asociados debemos cumplir.
Algunas veces por intereses individuales o por desconocimiento, dejamos de lado la esencia y el origen de nuestras cooperativas: somos entidades privadas, de propiedad y gestión colectiva, que actúan en el campo de la economía pero que deben acompañar la eficiencia indispensable con la solidaridad concreta que implica toda acción colectiva.

Otro tema fundamental para nuestro movimiento es la promoción del cooperativismo en la juventud, que este año fue elegido como lema por la Alianza Cooperativa Internacional para la conmemoración del Día de las Cooperativas. FACE está desplegando en los últimos años una intensa actividad en la materia, promoviendo encuentros regionales juveniles en distintos puntos del país con el objetivo de difundir los principios y valores solidarios,  haciendo nuestro aporte para ganar nuevas conciencias en las nuevas generaciones. Estamos convencidos de que es un mecanismo indispensable para asegurarnos la formación de los dirigentes que deberán tomar la posta y mantener en alto la bandera cooperativa.

Nuestros más de 70 años de historia nos imponen el compromiso de proyectar el futuro, no descansar en la comodidad del presente, escapar de la mediocridad cotidiana para elevar la mirada y soñar con el mañana. Las dificultades no nos van a hacer retroceder, porque como escribió José Ingenieros: “quien marcha hacia la luz no se inquieta por lo que ocurre en la sombra”.

Si los pioneros del siglo pasado fueron capaces de darse el servicio eléctrico que tanto necesitaban con muchas más dificultades y obstáculos que los que tenemos hoy, nosotros tenemos la obligación de estar a la altura de nuestra propia historia.

Aquí y ahora, en Posadas, en el marco de este congreso, realizamos un doble encuentro de jóvenes, con la presencia de más de 200 participantes de todo el país, que mañana nos harán conocer sus conclusiones.

En nuestro plan estratégico de trabajo con los jóvenes nos planteamos objetivos de corto, mediano y largo plazo. Para el primero, apuntamos a interactuar con jóvenes profesionales, formados en valores solidarios, y para ello estamos firmando convenios con centros de estudiantes y facultades de distintos puntos del país. Para el mediano plazo, nos proponemos promover a los líderes cooperativistas surgidos de los encuentros que estamos organizando, acercarlos al movimiento, otorgarles lugares concretos de participación. Y finalmente, con la mirada en el largo plazo, estamos trabajando para articular planes y acciones de proyectos solidarios que instalen los valores cooperativos en las escuelas primarias, mientras seguimos bregando para que en todo el país se cumpla la legislación que dispone la inclusión del cooperativismo en la curricula escolar a nivel nacional.

El péndulo de la historia nos vuelve a poner, otra vez como en nuestros comienzos, ante el desafío de pensar en generación, pero ahora, de energías producidas a partir de fuentes renovables. De ahí el lema de este congreso: “Integración solidaria y energías renovables para un desarrollo sustentable”.
Hoy es una realidad tangible la posibilidad de poder generar con nuevos y avanzados sistemas de energía, analizando en cada caso la oportunidad de desarrollar instalaciones aisladas y auto sustentables, en lugar de largas líneas de tendido eléctrico rural.
Para ello hemos implementado el SAERCoop (Sistema Autónomo de Generación de Energía Renovable Cooperativo), que integra fuentes de generación eléctrica renovable y permite brindar el servicio eléctrico a enclaves alejados de los centros urbanos a menor costo que la forma tradicional.
Desde FACE promovemos en esta región del país, aprovechando los recursos existentes, el uso de la biomasa como factor de generación de energía. En otras geografías, impulsamos la eólica o la solar, pero siempre apuntando a un desarrollo sustentable. “Energía renovable y consumo racional es un compromiso de la sociedad moderna”, dice una frase estampada en una de las paredes de la central binacional Yacyretá, que es una guía inclaudicable para nosotros.

Si bien los discursos son importantes, creemos que los principios cooperativos se sostienen con acciones concretas, con realizaciones palpables. Desde FACE, intentamos plasmar en el accionar de la federación aquellos valores en los que creemos.
Así, a lo largo de nuestra historia, ante las más diversas necesidades del movimiento, fuimos impulsores de iniciativas que dieron nacimiento a entidades hermanas que expresaban el anhelo de integración de distintos miembros del sector solidario, para dar respuestas a desafíos en materia de generación eléctrica, salud, distribución de gas, agua potable, saneamiento, comunicación, telefonía, entre otros.

En esa línea de hacer más que decir, se inscribe nuestro compromiso con la genuina integración, que anhelamos debe incluir a nuestras hermanas cooperativas de trabajo y las agropecuarias. El cooperativismo eléctrico tiene una relación indisoluble con lo rural, ya que hemos desarrollado buena parte de los tendidos que hacen posible que el campo tenga energía. Atendemos en la actualidad casi el 60% de los usuarios rurales del país. En resumen, las cooperativas eléctricas argentinas fuimos pioneras en el desarrollo de la electrificación rural en nuestro país, y esa experiencia es reconocida a nivel internacional. Trabajaremos incansablemente para colaborar en la implementación del Plan Federal II de electrificación rural, como complementación del realizado en la década del ´60 en el que FACE fue protagonista.

De igual modo, nuestro compromiso comprende la relación con los trabajadores de las cooperativas. Cada año realizamos con sus representantes sindicales negociaciones paritarias, en las que intentamos que prime un criterio de consenso, por el cual ambas partes ganen, concepción de negociación basada en principios y valores universales. Y los intereses que se ponen aquí en juego no deben ser entendidos como contrapuestos. Por parte de las cooperativas, reconocemos como uno de nuestros principales capitales al componente humano, que incluye a nuestros asociados y trabajadores. Y anhelamos que ellos se sientan parte de la cooperativa y se pongan la camiseta de la entidad en la que trabajan y de la cual son, en su mayoría, asociados en tanto usuarios del servicio. Reconocemos asimismo que es en parte nuestra responsabilidad integrar al trabajador de forma más activa en la problemática cooperativa.
Integración
es una de esas palabras clave, quizás la más mencionada en los discursos, la más escrita en las publicaciones del sector. Pero, de tanto mencionarla se puede decir que no hacemos más que subrayar su ausencia. Si el movimiento cooperativo no es aún más importante en nuestro país y la región, es entre otras razones, por la falta de una mayor integración, pensada no sólo como necesidad principista sino también como una estrategia eficaz para crecer.

Una forma concreta de integración es el intercambio de experiencias y conocimientos. En este congreso inauguramos una metodología en la cual confiamos para concretar este aprendizaje solidario, unos de otros. Se exhibirán 40 experiencias de cooperativas de 10 provincias mediante posters, con un responsable a cargo que podrá dar detalles de cómo se concretó cada emprendimiento. De este modo entendemos que estamos abriendo un espacio de conocimiento que puede ser muy interesante para que las cooperativas conozcan las realizaciones de entidades hermanas y accedan, si les interesa, a los pormenores de cada proyecto, al “saber hacer”, sin tener que recurrir a una consultora o entidad externa sino a través del contacto solidario entre cooperativas.

Creemos que uno de los principales ámbitos donde plasmar la integración cooperativa es nuestra confederación, COOPERAR, cuyo flamante presidente nos acompaña en este acto.

Somos orgullosos miembros de COOPERAR, de la cual FACE fue una de las ocho entidades fundadoras hace casi 50 años, y en ese marco aspiramos a la participación de todos dentro de nuestra querida confederación. Porque lo que tenemos que tener por delante cada vez que debatimos son ideales y no intereses individuales. Debemos poner por encima de toda cuestión, los principios y valores cooperativos que fueron acuñados en su esencia hace más de 160 años.

FACE reafirma su voluntad de hacer un aporte de unidad y amplitud, desde el lugar que le toque ocupar en cada momento histórico de la confederación. Lo decimos con la autoridad que nos da el haber estado presentes en la vida de COOPERAR desde siempre.

Permítanme un ejemplo, superficial quizás, pero igualmente claro. El fútbol, esa pasión que nos atraviesa a casi todos los argentinos, nos tiene últimamente a maltraer. Nuestra selección hace rato que no obtiene títulos y nos muestra una cara poco satisfactoria: la de un conjunto de estrellas internacionales, todas triunfadoras en los principales clubes del mundo, pero que no logran sintetizar tanta capacidad individual en un equipo sólido cuando visten la celeste y blanca. Falta integración futbolera, si se admite este término, entre Messi, Tevez, Higuain, Di María, Mascherano, etcétera. Cuando el brillo individual se impone por sobre los logros colectivos pasan estas cosas. En el fútbol, y en el cooperativismo también.

Fíjense qué cercanos ejemplos de integración tenemos en el actual marco histórico. Estamos en el corazón del MERCOSUR y desde aquí se ve con más claridad cómo los países de América del Sur parecen haber recuperado cierta impronta emancipatoria heredada de los libertadores del subcontinente, como San Martín y Bolívar, con el convencimiento de que sólo unidos hallaremos soluciones ante las grandes encrucijadas que presenta el desarrollo global.

De ese modo, en los últimos años, se fueron ampliando los procesos de integración regional sin perder las individualidades de cada Estado. El MERCOSUR, parido por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, se fue ampliando con la incorporación de Venezuela y la presencia como países asociados de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú. Conviven en este marco, así como en la Unión de Naciones Suramericanas, países con potencialidades económicas diferentes, con gobiernos de distintos signos ideológicos, pero que priorizan su identidad latinoamericana, y la fortaleza que nos da el actuar unidos.

Nuestro compromiso, el de una entidad con casi 72 años de historia, es con el cooperativismo y con la patria. Para ser mejores cooperativistas debemos trabajar con empeño y formarnos para desarrollar pensamiento autónomo y hacerlo llegar a toda la sociedad.
Aunque nos sigan poniendo piedras en el camino no cejaremos en nuestro esfuerzo, como en el caso de la comunicación, donde mediante fallos judiciales bloquean la aplicación de la ley de medios de la democracia. Y lo hacen los mismos que gozaron de las prebendas que les otorgaba la ley de la dictadura, mientras nos sacaban la posibilidad de participar en la comunicación a las cooperativas en busca de un lucro desmedido, no van a frenar la difusión de nuestras ideas.

Superados, por suerte, los tiempos en que el cooperativismo era una suerte de presencia molesta en el marco de un modelo económico que privilegiaba la especulación, el afán desmedido de lucro y el individualismo, estamos convencidos de que la economía social, el asociativismo, la organización cooperativa de distintos emprendimientos económicos, no pueden ser vistos de otra manera que como aliados de un modelo de inclusión social y justa distribución de la riqueza. Es por eso que seguiremos bregando por el respeto a la historia y el esfuerzo de generaciones resumido en nuestras entidades, que tienen todo lo necesario para proyectarse hacia un futuro que sólo será mejor si llega con más presencia cooperativa en la economía de nuestro país y de todo el mundo. Deseamos consolidar un país más justo y solidario, que sólo será posible con más cooperativas.

Agradecemos el apoyo que nos han brindado el Estado Nacional, a través del INAES, y el gobierno de la provincia de Misiones. Sin su aporte nos hubiera sido muy difícil organizar un evento como este. Valoramos el crecimiento del diálogo entre nuestras cooperativas misioneras y su gobierno provincial, como una forma de ratificar la alianza estratégica entre ambos.

A los anfitriones les agradecemos, además, el espíritu y la cordialidad con la que han recibido a los centenares de cooperativistas que hemos arribado desde distintos puntos del país. Créannos que estamos como en casa y eso nos hace sentir muy bien.
De esta forma dejo formalmente inaugurado este XV Congreso Nacional de FACE.
Un mborayhu (cariño) para todos.

CPN Marcelo O. Gallo
Presidente de FACE

 


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