| Discurso de Apertura |
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Página 1 de 9 Saludo inicial Estamos en una de las provincias con mayor presencia cooperativa en el país, querida por todos los argentinos por su ejemplo educador. No en vano se la llama “la docta”. Aquí, en la tierra de Dalmacio Vélez Sarsfield, abogado y estadista que nació en esta provincia en el año 1800 y mantuvo una vida fecunda, intensa, comprometida con sus ideales, en la que fue diputado, debió marchar al exilio, para luego ser ministro y constituyente. Vélez Sarsfield dejó un legado que trasciende su tiempo y está vigente hasta el presente, base de nuestra organización en comunidad: el Código Civil, redactado en 1869. Entre las muchas cosas que nos pone orgullosos, es que contamos entre nuestras asociadas a la Cooperativa cordobesa de Amboy, su lugar de nacimiento. Estamos en la cuna de un movimiento creativo y democratizador, cuya herencia también disfrutamos hoy en día: la reforma universitaria, nacida en Córdoba en 1918 y que se expandió por todo el continente. Agradecemos a Córdoba, a Villa Carlos Paz, por recibirnos con los brazos abiertos.
Queremos hablar de integración. Y este XIV Congreso es en sí mismo un acto de integración. Porque las convocamos, y nos respondieron de la mejor manera, a seis entidades cordobesas para que coparticipen en la organización del evento. Y aquí estamos, saludando y agradeciendo la participación de la Asociación Coordinadora de Consejos Regionales de Córdoba Cooperativa Limitada (FACE Córdoba), la Asociación Mutual Intercooperativa Solidaria (AMICOS), Cooperativa de Provisión y Comercialización de Servicios de Radiodifusión (COLSECOR), el Instituto de Financiamiento para las Cooperativas de Servicios Públicos (IFICOSEP), Unión de Cooperativas Eléctricas del Centro Argentino (UCELCA) y Unión de Cooperativas de Gas (UCOOPGAS). Este congreso es posible por diversos motivos. Además del apoyo que nos brindaron las entidades que recién mencioné, pusimos de manifiesto que nuestra federación es una entidad comprometida, que organiza sus actividades, programa debates con el tiempo suficiente, fija metodologías que garanticen la participación de todos aquellos que tienen algo para decir. Así trabajamos, sin especulaciones, ni buscando un golpe de efecto artificial y vacío. Para nosotros, un congreso es algo muy importante y trascendente, no sólo un evento social. De éstos debates nos nutrimos para trazar las políticas federativas en forma democrática, un lugar en que todos hagan escuchar su voz. Y estos encuentros nos demuestran, cada dos años, que nuestra trama humana está más fuerte que nunca. No podría sesionar este congreso sin el esfuerzo comprometido y militante de un gran grupo de personas, más de un centenar y medio, entre dirigentes, empleados, asesores y colaboradores. Sin ellos, no habría congreso. FACE es una entidad con 70 años, y su vigencia está vinculada con su historia, con el legado de los pioneros, de nuestros antecesores, pero también por este presente conformado por ustedes que están hoy aquí, por los que están corriendo detrás de cada detalle en la organización, por todos los que no se rinden ante las dificultades y por los que se brindan en pos de un objetivo común.
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